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viernes, 27 de junio de 2014

El mordisco de Luis Suárez y el código de ética de la FIFA

Por Alfredo Portillo. La FIFA, el organismo que rige el deporte del fútbol a escala mundial, ha tomado la decisión de penalizar al jugador uruguayo Luis Suárez, por haber mordido en el hombro izquierdo al jugador italiano Massimo Chiellini, durante el partido de la primera ronda entre la oncena uruguaya y la oncena italiana, en el marco del Campeonato Mundial de Fútbol que se realiza en Brasil. La severa sanción impuesta a Suárez implica su suspensión por nueve partidos oficiales con la selección uruguaya y su impedimento de realizar, durante cuatro meses,  cualquier actividad relacionada con el deporte rey.
La verdad es que la FIFA, con esta decisión, lo que ha hecho es simplemente leerle  la cartilla de su código de ética a Suárez y recordársela a cualquier otro jugador de fútbol, para que no  se violen las normas establecidas. Es decir, la FIFA está recordando que durante el desarrollo de un partido de fútbol, los jugadores no pueden usar recursos como el morder a otros jugadores, ni nada que se salga de las prácticas normales. La FIFA está recordando que los jugadores de fútbol sí pueden, por ejemplo, golpear con la cabeza a otros jugadores, o golpear   fuertemente con el codo en la cara de otros jugadores, hasta hacerlos sangrar por los ojos. También, de acuerdo con el código de ética de la FIFA, los jugadores de fútbol, en medio de la fogosidad del juego, pueden perfectamente golpear a otros jugadores, lanzándoseles a las piernas para fracturarles  los tobillos, las tibias o las rodillas, ya que, a lo máximo, sólo serán expulsados del partido en curso. Además, la FIFA no ve con malos ojos el que los jugadores de fútbol, como gladiadores modernos, sean sometidos a exigentes prácticas de entrenamiento, a riesgo de que caigan fulminados en medio del  campo, producto de un infarto o de un paro respiratorio. ¡Que el juego continúe!
alportillo@ula.ve

lunes, 16 de junio de 2014

El ornato… campo de guerra

Por: Adelfo Solarte. Me han dicho que en la ciudad de Mérida se empieza a librar la mejor de las batallas, una en la que no hay muertos ni heridos, ni muchos menos destrucción y caos. Todo lo contrario: es la batalla de la eficiencia en la atención de los espacios públicos. El ornato… campo de Guerra
Los ejércitos: por un lado la Alcaldía de Libertador, quien tiene  al frente al joven Carlos García, responsable de atender a la ciudad de Mérida en sus requerimientos de limpieza y ornato. Por el otro lado: la Gobernación del estado Mérida, encabezada por su titular, el gobernador Alexis Ramírez, claramente preocupado por demostrar que a través de la acción de organismos como Cormetur, se puede lograr que los ciudadanos vean quien trabaja y quién no.
Esta misma semana, en una conversa informal, el propio alcalde García me lo confirmaba: “Bueno, yo no sé si hay una batalla pero he notado que junto a los operativos y acciones de recuperación que emprendemos en la Alcaldía, casi siempre aparecen cuadrillas de la Gobernación haciendo un trabajo en la misma zona”.
Episodios de esta guerra afortunada, los hemos visto en la avenida Gonzalo Picón Febres. Allí, la Alcaldía efectuó un trabajo en tiempo record, de recuperación de la intersección con la calle Los Eucaliptos, frente al Mercado Periférico. Por su parte, la Gobernación sembró de plantas ornamentales, limpió y recuperó la llamada isla central de esa histórica avenida, una de las primeras de la ciudad.
¿Qué motiva a dos entes a enfrascarse en una demostración de quien trabaja más que el otro? Evidentemente la opinión pública. Es decir, ambas dependencias del poder – la una municipal, la otra estadal – buscan dejar en claro ante los ojos de los ciudadanos quién se está ocupando del trabajo, en un intento por crear un mecanismo de comparación que evidencie las deficiencias del otro. Y nada mejor que la calle para hacerlo.
Claro, puede ocurrir que éstas sean sólo especulaciones y en el fondo cada organismo simplemente esté obrando con seriedad ante sus responsabilidades.
Sea como fuere, lo interesante es que en cuestión de un mes la ciudad empieza a mostrar unos cambios evidentes en cuanto a mejoras en la limpieza de calles y avenidas, pintura de paradas, mantenimiento de áreas verdes y plazas, entre otras intervenciones que se agradecen.
De todas formas, de que exista un mano a mano entre una alcaldía y una gobernación no es cosa extraña en Venezuela. Podemos citar muchos ejemplos de estas batallas por el orden, el ornato, la eficiencia que se han protagonizado en distintos estados del país e incluso en la capital donde se mezclan acciones directas del gobierno central.
Un caso emblemático ocurrió desde mediados de la década de los noventa y durante 10 años sostenidos en la ciudad de Maracaibo. Alcaldía y Gobernación desplegaron sus mejores armas para  ocuparse de los espacios públicos y, en cuestión de pocos años, convirtieron a la Ciudad del Sol Amada en una tacita de oro.

¿Podemos estar en presencia de un escenario similar en Mérida? No tengo la respuesta pero, les juro que desearía que las exhibiciones de acciones públicas y de eficiencia se prolongaran por años. Y que gane el mejor…

martes, 10 de junio de 2014

Inventario vial… en rojo

Por Adelfo Solarte. Una de las evidencias de que  las ciudades crecen y se desarrollan la podemos encontrar en sus calles y avenidas.
He visitado pueblos en Venezuela, en los que solía pasar las vacaciones de mi infancia y me sorprendo de que las mismas callecitas por la que corríamos alegres tras un balón, sean las mismas que en aquel tiempo.
Por el contrario, algunas ciudades lucen irreconocibles: hay puentes, elevados, viaductos, nuevas avenidas, calles ampliadas y, en fin, toda la infraestructura que delata que estamos en presencia de una ciudad viva. Creo que Barquisimeto, Maracaibo y Valencia muestran algunos de estos rasgos positivos aunque, de seguro, no en la proporción ni en la magnitud que los habitantes de esas urbes desearían.
En el caso de Mérida hay buenas y malas noticias en este tema del desarrollo vial. Una amiga, que se fue a los Estados Unidos alrededor de 2005 y que en diciembre pasado regresó de visita por unos días a Mérida, quedó gratamente sorprendida de los cambios que observó en su recorrido desde Ejido a Mérida, en especial por las transformaciones urbanas generadas por el sistema de transporte masivo.
Le expliqué a esta amiga que la construcción del Trolebús había alebrestado las lógicas polémicas que las grandes obras de infraestructura suscitan entre los habitantes de las ciudades, y que había personas que deploraban los efectos que el trole acarreó a avenidas como a la Andrés Bello. Le dije que, sin embargo, otros consideramos al trole una obra que puede deparar muchos aspectos positivos para Mérida y que aún falta por alcanzar el ideal de “sistema” que la obra prometió para, solo así, ponderar el impacto que tendrá para la ciudad.
Lo que quiero apuntar es que si bien es cierto que en Mérida es larga la lista de obras viales necesarias y urgentes que le faltan al inventario urbano, también es cierto que en comparación con muchas otras ciudades del país, la nuestra ha sido una urbe con cambios evidentes en parte de su trama vial, fundamentalmente por el impacto que el trolebús ha generado. En pocas palabras, sino fuese por el trolebús Mérida mostraría casi un nulo avance en materia de evolución de su oferta de calles y avenidas.
De esa lista de las calles que nos faltan, destacan algunos proyectos que, como era de esperarse, se comenzaron a ejecutar y un buen día fueron entregados a ese dios que nos gobierna que es la falta de continuidad administrativa.
Por ejemplo: la perimetral sur, una vía a manera de variante, que partiría de la entrada sur de Ejido (más o menos frente a Makro, en Pozo Hondo) y que, trazada en paralelo al río Chama, desembocaría en Tabay, enlazando con la Trasandina. Es decir, permitiría llegar a la vía hacia el Paramo sin pasar por el centro de Ejido ni por la meseta de Mérida.
Otra obra: el viaducto norte de la Vuelta de Lola. Aunque poco publicitada, los últimos gobernadores han anunciado en algún momento que se ocuparían de este sistema de vías que permitiría ingresar a la ciudad sin pasar por Mucujún ni tener que enfrentar el minúsculo espacio de entrada y salida frente a la sede de Tránsito Terrestre. Se trata de una obra compleja pero necesaria.
Sobre lo anterior Vicente Alarcón, de la Dirección de Infraestructura de la Gobernación del estado Mérida, recientemente explicó que la obra en cuestión es un elevado, denominado Cinco Águilas Blancas, en la zona norte, entrada a la ciudad de Mérida por el sector La Vuelta de Lola, cuya inversión es de 82 millones de bolívares, “y el cual se iniciará en aproximadamente 15 días, una vez se cumpla el proceso de licitación y contratación de la empresa que la ejecutará; el mismo tendrá una longitud de alrededor de 200 metros”.
Una tercera obra que se  cuenta en la lista de las urgentes es el sistema de elevados para al menos tres nudos críticos de la ciudad: Pie del Llano, Las Américas con Calle 26 y Las Américas con Los Próceres.
Esperemos que la actual gestión pueda entregar al menos una de estas grandes obras. Sería un gesto para la ciudad que crece. 

lunes, 2 de junio de 2014

Colombia pedalea hacia la paz

Por Alfredo Portillo. Colombia pedalea hacia la paz. Después del rutilante éxito de los ciclistas colombianos que participaron en el recién finalizado Giro d’Italia, Colombia, el país todo, se prepara para disputar una nueva etapa, tal vez más difícil, incluso, que todas las etapas que conformaron esa exigente competencia deportiva realizada en tierras italianas. Se trata, en este caso,  de la carrera que debe llevar a Colombia a conquistar la tan ansiada paz, algo que depende del buen resultado que tengan las  conversaciones que en estos momentos se adelantan en La Habana (Cuba), entre representantes del gobierno que preside Juan Manuel Santos y miembros de las FARC-EP. Ya Nairo Quintana, Rigoberto Urán, Julian Arredondo, Fabio Duarte, entre otros formidables ciclistas, pusieron muy en alto el pabellón tricolor colombiano. Falta ahora que el pedaleo continúe su ritmo hasta alcanzar la paz.
Sin embargo, el pedaleo hacia la paz tiene ante sí dos escollos muy importantes: en primer lugar, las elecciones presidenciales de segunda vuelta que se realizarán el próximo domingo 15 de junio, en las cuales los colombianos escogerán entre Juan Manuel Santos (partidario del diálogo y de la paz) y Oscar Iván Zuluaga (quien sostiene la tesis del no-diálogo y de buscar la derrota militar de las FARC-EP). En segundo lugar, las difíciles condiciones socioeconómicas por las que atraviesa Colombia, que lo hacen ser uno de los países del mundo con mayor desigualdad en el acceso a las tierras; con una Población Económicamente Activa que ronda los 22 millones de habitantes, de los cuales 14 millones se desempeñan en la economía informal y 8 millones perciben menos del salario mínimo; con el 43 % de la población total en condiciones de pobreza extrema, y con más de 5 millones de desplazados. Una situación socioeconómica sencillamente explosiva. Así que, el pedaleo tiene que ser muy fino, a lo Nairo, a lo Urán.

alportillo@ula.ve

No toda moto mata

Por Adelfo Solarte. No toda moto mata. Pese a que algunos de mis amigos dicen estar hastiados de la presencia de motorizados – y se enfurecen cuando en las esquinas o frente a los centros comerciales ven amontonadas decenas de motos – en lo personal no tengo ningún sentimiento en contra de las motos como vehículo.
Estar en contra de las motos (de la máquina) es como estar en contra de los cuchillos. Un cuchillo, su existencia, no implica necesariamente que su destino será, de forma inexorable, la garganta o el pecho de algún desafortunado, como tampoco una moto significa que su poseedor es una persona con intenciones de chocarnos o robarnos. Como decía mi difunta abuela: “una cosa no lleva a la otra”.
Lo que sí está claro es que mientras más motorizados perciban que tienen puerta franca para cometer ciertos excesos por las calles, avenidas, aceras y hasta plazas de la ciudad, seguirán aumentando su influencia en la mala vida que ahora nos toca vivir en los espacios públicos.
Es decir,  si las condiciones sociales, institucionales, de gobierno, lo permiten, la moto - como máquina - será usada como el criminal que usa el cuchillo para delinquir.
En el fondo no es, pues, la moto e incluso tampoco el motorizado,  los responsables del caos (aunque suene desconcertante decirlo de este modo) sino las condiciones urbanas creadas que llevan a que tales niveles de incivilidad se perciban en el tránsito de las ciudades venezolanas, Mérida incluida de forma cada vez más protagónica.
Debe sumarse, adicionalmente, una extraña y a veces injustificada empatía política entre los motorizados organizados, y ciertos sectores del gobierno central,  relación que parte de la premisa de que mientras más libertad (libertinaje) se permita entre los motorizados, más apoyo político ganarán los que ostentan el poder. Allá ellos con sus relaciones en las que, si a ver vamos, no gana el pueblo, sino ciertos sectores que imponen su postura- en este caso una evidente anarquía vial – sobre los demás.
El tema de los motorizados debe estar en las discusiones urbanas del momento porque constituye un factor determinante de las relaciones actuales y futuras en el espacio público.
Para no ir muy lejos, en algunos conjuntos residenciales, donde funciona la figura de condominios, uno de los temas que toma forma en las conversaciones de los copropietarios es el relacionado con la motos, su ubicación y disposición, en espacios construidos hasta hace un par de años, para vehículos. Ahora, en no pocas residencias, varios copropietarios hablan de cómo colocar las motos en sus puestos: si delante del carro, si atrás o si a los lados. O si las motos deben ir en otro lado…
Si eso es así en los espacios residenciales, en la ciudad el debate es igual, o debería serlo.
Es decir, se debe discutir el papel de la moto y por ende del motorizado en la trama de la ciudad.
Hay varios aspectos a considerar para este tema: todo el mundo es libre de tener moto, así que cualquier intento por ir en contra de los deseos de alguna persona de poseer su moto es, de entrada, inconveniente y atenta contra la libertad de cada persona de comprar el vehículos que le venga en gana (carro, moto, bicicleta, caballo, etc.)
Otra cosa: todos pueden tener más de un vehículo. Aquel que tiene un carro, puede, si ese es su antojo o necesidad, comprase una moto.
Tampoco estoy de acuerdo con regulaciones extremas como aquella que limita a un pasajero por moto: ¿Qué decir de las cientos de madres que ahora pueden buscar a su hijo en el colegio con más comodidad y rapidez?
Pero por otro lado están las evidencias de un problema mayúsculo generado por el uso de las motos en ese ambiente de “dejar hacer, dejar pasar” que se ha construido gracias a la falta de acción gubernamental, de los organismos y, porqué no, de la poca reflexión ciudadana.
Allí están las revelaciones del Ministerio del Interior, Justicia y Paz, que indican que el 70% de los delitos urbanos son cometidos por personas que se desplazan en pareja y en moto.
Ni que hablar de los accidentes viales: hasta un 80% de los traumatizados en los hospitales son motorizados.
Lo cierto de este panorama es que ante la crisis económica y el deterioro de la capacidad adquisitiva de  muchas familias, la moto se asoma como un medio de transporte al alcance de quienes no pueden aspirar a un vehículo, de esos que no existen en los concesionarios.
Añádale usted las cada vez más precarias posibilidad de transito en las ciudades y tendrá mayores justificaciones para que la moto termine apareciendo como la extraña de la película.
Y lo otro, y que es lo que por cierto le da título a este escrito, es el anuncio que hizo el Ministerio del Poder Popular para Industrias de aupar la producción de motos de la empresa Bera, de 548 motos diarias a por lo menos mil 200 por día, con la idea de llegar a 2 mil diarias en un mediano plazo.
Vienen más motos y por ende deberían venir más discusiones para que las motos no sean un cuchillo para nuestras gargantas.
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Cuidar la Creación desde la Ciudad: Misión Humana. Parte 2

Por MSc. Marlene Morales Sueke. Una vez me dijo el Anciano Uitoto Don Víctor Martínez, del Amazonas colombiano: “Uds. También tienen su historia sagrada, deben estudiarla y narrarla cada día, como nosotros hacemos en las noches. A Uds. también El Creador les dijo cómo comportarse.” Si. Es cierto. El Dios que dialoga a través de la Creación toda, Dios Creador de la Belleza visible e invisible, Dios de la Palabra Creadora: El sexto día creó al hombre y la mujer, a Su imagen y semejanza, “procread y multiplicaos.” (Gn 1,20-2,4). . . Y dijo: Sean señores de los animales que he creado y sobre todo cuanto vive sobre la Tierra. . . Nos dio entonces las semillas para cultivar y que sus frutos nos sirvieran de alimento. . .
Si aún nosotros y los gobiernos, seguimos sin tener claro qué significa ser Señor, y decidimos que domini: es dominar avasallando a los otros seres de la Creación, continuaremos en ese error que ya tiene consecuencias sobre nuestras propias vidas. Para entender qué significa ser señor, en esta otra cosmovisión occidental, podríamos reflexionar sobre la vida del Hijo de Dios entre nosotros, como hecho histórico. Es un Señor de Vida, Fiel en su Amor hacia su Creación, Señor que dialoga, que nos creó con libre albedrío y por tanto responsables, que nos comprende en nuestra esencia. Las culturas originarias americanas coinciden con la visión creacionista occidental en que la Creación es un acto sagrado de Dios. Coinciden todas esas culturas originarias en que “la Creación se hizo para ser espacio de oración.” (Ratzinger, J. 2001. En el Principio Creó Dios). Que en palabras de la modernidad significan espacios de respeto y convivencia. La Creación como acto de Amor mutuo. “Todos los pueblos (y sus culturas) han sido sabedores de esto. He constatado siempre cómo en las grandes tradiciones de los pueblos perdura una profunda unidad con la Fe bíblica (milenaria también como las americanas). . . El peligro existente en nuestras civilizaciones técnicas consiste hoy en que nos hemos apartado de este saber original. . . (lo que) nos impide escuchar el mensaje de la Creación.” (Ratzinger, J. 2001. En el Principio Creó Dios). Y lo que nos aleja de hacer ciudades que respeten los saberes y patrimonios culturales, históricos y naturales de sus territorios.
La cultura de la modernidad, sabemos, tiene aún como característica la desacralización, mientras las culturas milenarias americanas y algunas occidentales plantean lo sagrado como parte de sus diseños de ciudades. De ello, queremos rescatar aquí: ¿Cuál es entonces nuestra tarea con la Creación?: “La tarea que dio Dios al ser humano es que debe cuidar del mundo como creatura de Dios, siguiendo el ritmo de la lógica de la Creación. . . Todos somos una humanidad, creada por Dios de la misma Tierra.” (Ratzinger, J. 2001. En el Principio Creó Dios). ¿Cuáles paradigmas necesitamos incorporar en el diseño de ciudades-verdes y la conservación de nuestros patrimonios? Es necesario que las gobernaciones y alcaldías piensen en ampliar sus paradigmas e incorporar estas visiones que promueven el cuidado de la tierra desde nuestras culturas y legados.
La Escuela debe asumir un rol protagónico, junto a la Familia, en crear experiencias de convivencia y cuidado. Las instancias gubernamentales también necesitan funcionar como guardianas de la Creación, del patrimonio cultural y natural. Promover su conocimiento para valorarlo. Nuestra ciudad, Mérida, es nuestra responsabilidad personal y colectiva. Hacer de la ciudad un jardín y que se respeten los bosques, parques nacionales, monumentos naturales que rodean las ciudades. Mérida, donde el Creador regó Lagunas a su paso, ríos de agua pura de la Sierra, espacio donde la pareja Arco Iris gusta pernoctar. Somos responsables de cada uno de los otros seres que comparten este hermoso espacio: de las caobas, araguaneyes y bucares, de sembrar sus semillas aladas; responsables de la presencia o no de nieve en la Sierra Nevada, los árboles de las plazas, la posibilidad de la neblina una tarde cualquiera, la presencia o no de los pájaros que nos cantan aún cada amanecer, los cóndor y osos frontinos que aún sobreviven, las lagunas y sus encantos; de los 4 ríos que surcan a Mérida de quienes depende nuestra vida; del frío merideño o sus ausencias, de los espacios públicos de concreto o adornados de arbustos y árboles, las construcciones de troles y centros comerciales a costa de los espacios verdes. Apreciar animales, árboles y plantas endémicos, recuperar las enseñanzas que nos ofrecen. Somos responsables de la solidaridad y el respeto hacia el otro.
Tenemos en Mérida Grupos de Rescate y Andinismo, la Facultad de Ciencias Forestales, Facultad de Arquitectura, Facultad de Humanidades, el legado invaluable de estudiosos como Pedro Durant y tantos otros, Ministerio del Ambiente, Inparques, Mintur, Ventel, Inpradem, Bomberos, la Tradición de pueblos indígenas de la región, Teólogos, innumerables personas e instituciones que pueden enriquecer el aprendizaje en escuelas y liceos. A su vez, Escuelas, Liceos, Universidades pueden profundizar actividades de apoyo a los entes gubernamentales para cuidar el regalo que El Creador nos ha dado en custodia.
Una alcaldía, una Gobernación, debe ser creadora de plazas y jardines, espacios culturales y de intercambio; formadora de consciencia, salvadora de árboles, diseñadora de ciudades-verdes y ciudadanos conscientes. Deben ser creadora de eco-urbanismos, bosques, escuelas-verdes; defensora de las culturas, el saber, las universidades y sus investigaciones; cuidadora de los ríos que bendicen sus ciudades; apoyo para los artistas, estudiantes, escritores, agricultores; colaborar con los mercados para que nuestros campesinos vendan sus cultivos. La gobernación, sus fundamentales instituciones públicas, las alcaldías de su estado, deben trabajar conjuntamente para promover los talentos de los seres humanos y promover las iniciativas de trabajo y servicios que sus ciudadanos pueden ofrecer para todos vivir mejor. Para que uniendo esfuerzos, competencias, y funciones, cuiden la Creación toda y sus seres, las ciudades, sus culturas y, sobre todo, a cada ciudadano, a cada ser humano.

Parte 2 de 2

Todos por una mejor ciudadaníaEl presente trabajo de la profesora Marlene Morales forma parte de una serie de artículos elaborados por el Grupo de Investigación sobre el Espacio Público (Gisep) de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Los Andes, en el marco del Proyecto “Revalorización de la identidad del merideño a partir de su cultura, espacios y vida ciudadana” que emprende en conjunto con la Empresa Venezolana de Teleféricos C.A.  (Ventel). El objetivo de esta iniciativa es contribuir a la formación de ciudadanía a través del enriquecimiento de la vida urbana de la ciudad de Mérida, mediante el desarrollo de actividades culturales y turísticas en sus espacios públicos.

jueves, 29 de mayo de 2014

Cuidar la Creación desde la Ciudad: Misión Humana

Por:   MSc. Marlene Morales Sueke. Cuidar la Creación desde la Ciudad: Misión Humana. Cuando se trata de reeducar, reflexionar, rediseñar, la relación del ser humano con el resto de la Creación, la interacción de las ciudades con su patrimonio natural y cultural, creo necesario profundizar en nuestras herencias culturales y en el sentido trascendente de la vida. La actuación de cada ciudadano, y de las distintas instancias de gobierno, forma parte de la responsabilidad compartida que tenemos en lo que sucede y en lo que convertimos nuestra casa, escuela, vecindario, lugar de trabajo, la ciudad, nuestro país.
La naturaleza no es un saco de recursos a la disposición de una especie. La ciudad debe diseñarse pensando en ciudadanos con historia, culturas, que a la vez son ciudadanos de la Tierra. Es evidente ya, en nuestra Era, que todos estamos conectados. Sabemos, lastimosamente por propia experiencia, que mientras más descuidamos y abusamos de los otros seres de la Creación, no solamente dejamos de cumplir con nuestra misión como especie, dentro de la grandeza de la Creación, sino, además, nuestra vida personal y colectiva, nuestras ciudades, pierden calidad, riqueza, variedad, historicidad, estética, bioética, libertad, sentido.
La visión tecnocrática, cortoplacista, funcionalista, desarrollista, mecanicista y antropocéntrica del ambiente, aislada de las tradiciones culturales de los pueblos que respetan la Creación, ha sido condición y causa del deterioro de la vida en la Tierra, en la ciudad.  La Escuela, la Familia, como instituciones formadoras de consciencia, junto al gobierno (diseñador de políticas, planes urbanos y ciudades) necesitan superar el concepto mecanicista y tecnocrático de Naturaleza, Medio Ambiente o Ambiente, que cosifican y tecnifican al resto de la Creación, desvitalizándonos, y trabajar con una visión que incorpore el concepto holístico de Creación en la realidad urbana, cultural y natural, en la que está inserta la ciudad. Esto nos ayudaría a entender que somos co-dependientes, parte de una Unidad: la Creación toda. Tenemos historia y culturas compartidas en el espacio territorial en que vivimos; tenemos patrimonios naturales, artísticos, arquitectónicos, espirituales, que le dan identidad y arraigo a la ciudad que habitamos. Somos responsables de la existencia y continuidad de los otros seres de la Creación, así como de nuestros acervos culturales. La ciudad es una con su entorno natural, se cualifica así misma en el tipo de relación que establece con los demás seres de la Creación, su entorno natural, con sus diversos patrimonios culturales, su historia como pueblo. Formar consciencia en relación a esa visión de la ciudad no es responsabilidad solamente de las escuelas y los maestros, sino también de las familias, y de las distintas instancias gubernamentales.
En 1997 visité una Reservación indígena Návajo-Dinnee en Arizona, era un urbanismo de casas con jardines, con todos sus servicios, vialidad, comodidades, en equilibrio con su entorno natural y de extraordinario arraigo cultural ancestral. En 1998 la India hizo una prueba nuclear en el subsuelo. Ocurrió un fuerte temblor en Bolivia, en esos mismos días, que produjo pérdidas humanas y urbanas. Viajé allí a un Encuentro cultural con el pueblo indígena Aymara. Esa mañana, los abuelos y guías espirituales Aymaras hicieron una ceremonia. Fue allí cuando los escuché hablándole a la Tierra. . . como a una persona. Le decían: “Abuelita, sabemos que estás molesta porque te hirieron, perdónanos, abuelita. Tienes razón de estar molesta. Pero no te pongas tan brava. Perdónanos. Vamos a cuidarte.” Cada uno le hablaba a la Tierra desde la más espontánea ternura. Fue la primera vez que supe que la Tierra no era apenas un planeta con gente, ciudades y animales adentro. Ni tampoco un espacio lleno de recursos naturales renovables o no, lo cual ya es mucho decir. La Tierra era además, es, un ser, otro tipo de persona, que siente dolor, que ansía cariño, que necesita de nuestro cuidado. Necesitamos bajarnos del pedestal de la tecnocracia y la burocracia, y ser humanos. Si queremos sobrevivir y tener una vida trascendente.
Creo que uno de los grandes aportes de las culturas indígenas al mundo es, precisamente, su cosmovisión y su práctica asertiva del cuidado de la Tierra, de diseñar conglomerados urbanos en armonía con la Tierra. Es una enseñanza continua, en todos los ámbitos culturales, presente en su cotidianidad. El Amazonas ha podido sobrevivir gracias a la cultura respetuosa de toda vida, practicada por esta diversidad de pueblos indígenas a lo largo de siglos y milenios. Ha habido tantos tipos de urbanismos-verdes como culturas indígenas hay en América. En sus Mitos, están las semillas que traen enseñanzas para el día a día. Pueblos, como el Pueblo Wayuu, con preciosas y complejas cosmovisión que tienen como su deber cuidar a plantas y animales como a sus hermanos. Los Whötuja del Amazonas venezolano hablan siempre de la necesidad de pedir permiso a los Dueños (el Creador) antes de visitar, habitar, o usar lugares, animales o plantas. Otro Mito de Creación de pueblos indígenas del Amazonas colombiano, luego de narrar cómo los distintos seres han sido creados por el Creador Moo Buinaima, dice: “Entonces el Creador decidió hacer a un ser, el último, éste se encargaría de cuidar a sus hermanos: plantas, animales, piedras, ríos, montañas. Entonces se le dio el pensamiento para que pudiera cumplir su trabajo bien, para que se comunicara con el Creador.” Allí, la enseñanza. Venezuela, país donde existen más de 35 diferentes culturas indígenas tenemos muy a la mano la posibilidad de que nuestros niños y jóvenes se cultiven en este legado cultural de respeto y cuidado. El hábito de cuidar la ciudad y sus patrimonios, pasa por aprender a cuidar la Creación de la que somos parte. / Continúa.

Parte 1 de 2

La buena vida urbana El presente trabajo forma parte de una serie de artículos elaborados por el Grupo de Investigación sobre el Espacio Público (Gisep) de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Los Andes, en el marco del Proyecto “Revalorización de la identidad del merideño a partir de su cultura, espacios y vida ciudadana” que emprende en conjunto con la Empresa Venezolana de Teleféricos C.A.  (Ventel). El objetivo de esta iniciativa es contribuir a la formación de ciudadanía a través del enriquecimiento de la vida urbana de la ciudad de Mérida, mediante el desarrollo de actividades culturales y turísticas en sus espacios públicos.

martes, 27 de mayo de 2014

Buenas noticias para el Estado de Palestina

Por Alfredo Portillo. Durante los días del mes de mayo de 2014 los habitantes del Estado de Palestina han recibido buenas noticias. La última de ellas ha sido la visita del Papa Francisco, como parte de su viaje a Tierra Santa,  a los territorios palestinos de Cisjordania, donde se reunió con el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, visitó a familias y refugiados palestinos, ofició una misa en la Plaza del Pesebre de Belén y oró ante el muro de separación erigido por Israel en la ciudad de Belén. Este acontecimiento sin duda que significa un respaldo diplomático a la causa palestina y una apuesta por la concreción de una paz  duradera entre el Estado de Israel y el Estado de Palestina.
También los palestinos habían recibido la buena noticia que emanó de la visita que recientemente dispensara Mahmoud Abbas a la República Bolivariana de Venezuela, durante la cual se firmaron varios acuerdos entre ambos gobiernos. Uno de ellos, quizás el de mayor significado geopolítico, es el que tiene que ver con el futuro y progresivo envío de combustible diesel y petróleo que el gobierno venezolano hará a territorios palestinos, con lo cual la economía palestina y la vida de los palestinos en general recibirán un significativo apoyo y aliento. Por ello, en estos momentos, seguramente que en los territorios del fragmentado Estado de Palestina, en Gaza y en Cisjordania, la espiritualidad y la terrenalidad se deben estar asumiendo con mayor optimismo.

alportillo@ula.ve

El largo tiempo del trole

Por: Adelfo Solarte. Recuerdo que cuando se iniciaron los trabajos del trolebús, en su etapa de la avenida Andrés Bello, aún este servidor trabajaba en el diario Frontera, periódico ubicado en Ejido, y ya que yo vivo cerca del centro de Mérida, el hecho de trasladarme hasta el trabajo me daba la oportunidad de monitorear casi a diario el avance de la obra. Hablo del año 2003, hace 11 años.
Habían muchos supuestos que en aquel entonces animaban (y aún hoy justifican) una obra de la magnitud del trole.
Por ejemplo, se afirmaba, en base a datos técnicos e incluso a experiencias previas de transporte en otras ciudades, que el trolebús, en tanto sistema, mejoraría la oferta del transporte para los habitantes de la zona metropolitana, hoy habitada por casi medio millón de personas.
¿Específicamente que quería decir lo anterior, en torno a las mejoras? … Bueno, que habría más unidades, que tales autobuses serían más modernos, más cómodos, más seguros. Que bajaría la contaminación ambiental ya que las unidades no generarían gases contaminantes, no emitirían ruido debido a que esos autobuses funcionan con electricidad, lo que reduciría o incluso eliminaría cualquiera de los efectos dañinos clásicos en buses de tecnología tradicional.
Todo lo anterior se ha cumplido y quien tenga dudas sólo tendría que hablar con los usuarios frecuentes del trole.
Pero otros supuestos aún no se han cumplido, básicamente porque este sistema de transporte masivo de la ciudad de Mérida sigue su lenta, tal vez lentísima, construcción, casi rivalizando en demoras y atrasos como los que vemos en el Sistema Teleférico, otra de las grandes obras que se construyen en suelo merideño a ritmo de somnolencia.
Y es que, como hemos afirmado en otros escritos previos sobre el trolebús, para que este servicio pueda apreciarse en toda su integridad y presuntos beneficios, tiene que mostrase como sistema, esto quiere decir a partir de una serie de rutas definidas que crean un circuito alimentado de manera constante y regular, al que se unen e integran de forma armónica el resto de la dinámica de transporte y en el que la transitabilidad y movilidad de toda la ciudad está construida y definida en función de apoyar al sistema.
Por ahora, lo que vemos del trolebús es parte de una sola línea. En este caso se trata de la Línea 1, que  lleva culminada dos etapas y de la que hace unos días se anunció una nueva etapa, la que podríamos definir como la tercera y última. En el proyecto inicial la Línea 1 seguía desde el sector Paseo de La Feria hasta La Hechicera, pero en el nuevo enfoque esa parte desde el centro hasta La Hechicera se denomina Línea 2.
En fin, no hay sistema al cual calificar, hay un pedazo, una porción, una parte de ese sistema, lo cual deja al trolebús en un estado de expectación general, ya que los que critican esta propuesta de transporte se basan en los precarios beneficios generales que el trole ha traído para la zona metropolitana en materia no sólo de transporte sino también de ordenación urbana.
En lo personal no soy opositor del trolebús, sino más bien un ciudadano entusiasta de los favores prometidos por el trole. Ahora que comenzó la parte final de la línea 1, vamos a darle al trole el beneficio de la duda y dejemos que al menos esté lista la primera de sus líneas, eso sí, con la crítica amarga de que tales anuncios de finalización de la primera línea llegan 13 años después que los trabajos se iniciarán un 6 de marzo del año 2001.
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martes, 20 de mayo de 2014

La cortesía: si la ves, dale la bienvenida

Por: Adelfo Solarte. No seré tan dramático y negativo como para decir que a los merideños no nos queda ni un rastro de cortesía. He tenido referencias de gente venida de otras zonas del país quienes, luego de visitar la ciudad de Mérida,  e incluso algunos pueblos de nuestro estado, se van con el buen sabor de haber compartido en una región en la cual sus habitantes aún practican la humana acción de sonreír, dar la mano, dar las gracias, desear los buenos días, ponerse a la orden.
Es decir, aunque los habitantes de más edad, esos que han visto el evolucionar de Mérida en el tiempo – de calmada e introvertida ciudad a urbe con ciertos aires cosmopolitas – consideran, estos abuelos, que es mucho lo que se ha perdido de cortesía, aún pueden verse rastros, vetas o,  para aquellos más pesimistas, piscas de cortesía en alguna calle o esquina.
Entonces me cuento entre los que creen que la cortesía, como rasgo humano deseable – indistintamente del punto del planeta donde uno se encuentre -  aún vive entre nosotros, que no se ha ido del todo y que es expresada en la cotidianidad de la vida sencilla que aún se suele practicar entre estas montañas.
Lo anterior no significa, sin embargo, que no existan razones contundentes como para estimar la urgente atención de la cortesía como patrimonio.
Hablamos de la cortesía como gesto nacido de  valores humanos como el respeto, la humildad, la tolerancia, la bondad. O sea: la cortesía como expresión continuada de previos valores de la gente, esos que se construyen al fuego lento de las tradiciones, de un modo de vida sosegado y alejado del atropellamiento de los demás.
Es buena la aclaratoria de este tipo de cortesía que merece atención en términos de rescate cultural, ya que en los tiempos que corren, la cortesía también ha sido llevada a los terrenos de la impostura, de barniz para el acompañamiento de prácticas comerciales que requieren personal altamente cortes, no tanto porque así les nazca como sentimiento humano, sino porque en los manuales corporativos la sonrisa suele ser parte de la mercancía que se coloca detrás del mostrador.
Y aunque se comprende que para atender a un cliente lo mejor es una sonrisa y unos buenos días afectuosos, ciertamente la cortesía que defendemos aquí o a la que hacemos alusión en estas líneas es la que habita en el trato más humano que hace parte del inventario cultural de la gente y que cobra forma espontánea en una buseta, en el mercado de verduras o en la cola del banco.
La cortesía es, desde el anterior punto de vista, un patrimonio y por ende debe ser visto desde la perspectiva de lo que representa en la identidad de la ciudad, tanto para sus propios habitantes como para quienes visitan a Mérida.
Debemos esmerarnos porque la cortesía reciba el estímulo para que se fortalezca a partir de la reactivación de los valores que la acompañan.
En ese propósito de hacer que la cortesía no se vaya, no desaparezca o no quede como curioso remanente de una Mérida de fotografía en sepia, se han anotado instituciones como el Grupo de Investigación Sobre el Espacio Público (Gisep), adscrito a la Facultad de Arquitectura y Diseño de la ULA, y desde el cual se ha construido, con el concurso de una gran cantidad de colaboradores, una estrategia sencilla pero necesaria para tenderle la mano a la cortesía, con el ánimo de que tome impulso como aspecto característico de Mérida.
Bajo el lema de “Bienvenida la cortesía”, en los próximos días en la ciudad se verán los gestos de aquellos que no desean que la cortesía se nos vaya.

Con un gracias, una sonrisa, un favor, una atención, la estaremos convenciendo para que siga habitando entre nosotros.

lunes, 21 de abril de 2014

Harinas que no son “PAN”

Por Alfredo  Portillo. En la imagen anexa se pueden apreciar algunas muestras de harinas que he venido produciendo de manera artesanal para el consumo familiar. Aparecen las muestras de harinas de trigo, maíz, cambur, garbanzo y lenteja. Igualmente es posible producir harinas  de papa, apio, plátano, conchas y semillas de auyama, etc. La idea básica para ello es simplemente combinar el uso de un horno solar para procesar las materias primas deshidratables, como papas, cambures y conchas de verduras,  y una máquina de moler para procesar las materias primas ya secas como maíz, trigo y garbanzos, y las deshidratadas.
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Esta variedad de harinas amplía de manera significativa las posibilidades culinarias y el contenido nutricional de las comidas que se elaboran. Porque ya no solamente se asocia de manera tradicional el insumo harina a los productos arepa y pan, sino que se puede pensar también en la elaboración de salsas, cremas, sopas, tortillas, etc., a partir del uso de una o varias de las harinas mencionadas. Es cuestión de imaginación.
Ahora bien, se me ocurre que la idea-praxis expuesta en este artículo puede perfectamente ser reproducida por todas las personas que la consideren provechosa. Desde una persona individual, pasando por una familia, un grupo de familias, un condominio, un consejo comunal o una comuna. De esta manera ya no se tiene que depender tanto de las ya conocidas y esquivas harinas de maíz y trigo distribuidas a través de las redes públicas y privadas, sino que cada quien, de acuerdo a las posibilidades, puede producir sus propias harinas. Tan sencillo como secar y moler,  a medida que el tiempo transcurre.

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martes, 8 de abril de 2014

El enigma militar planteado por Heinz Dietrich


Por Alfredo Portillo. En su artículo “Ganadores y perdedores de los Golpes de Estado en Ucrania y Venezuela”, publicado a finales de marzo de 2014, el académico germano-mexicano Heinz Dietrich  plantea, con relación a la situación en Venezuela,  el siguiente enigma:  “Después de haber logrado plantear el conflicto social en la esfera de decisión de los militares, el siguiente paso de Washington es obvio: destruir, lo que la CIA llamaba en Chile, la inercia constitucional de los militares, es decir, su lealtad a la Constitución y al gobierno de Allende; en este caso de Maduro”. Sin duda que Dietrich acierta al trasladar su análisis sobre la situación política venezolana al final del camino. Es decir, finalmente la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) pudiera llegar a estar ante la disyuntiva de pronunciarse y actuar en caso de que la ingobernabilidad se apodere de Venezuela.
Ahora bien, el enigma a descifrar en el caso venezolano tiene que ver con la actitud que como institución y como cuerpo militar organizado tendría la FANB ante una eventualidad como la planteada, toda vez que la FANB cogobierna a Venezuela, como parte de lo que se ha dado  en llamar la alianza cívico-militar. Y muestra de ello son los cargos claves que militares activos detentan en el gobierno del Presidente Nicolas Maduro, entre los cuales destacan: Ministerio del Poder Popular (MPP) para la Defensa, MPP de Interior, Justicia y Paz, MPP de la Secretaría de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno, MPP para la Alimentación y MPP para el Transporte Aéreo y Acuático. Porque habría que ver y tomar en cuenta también  el entrelazamiento de hilos que existe entre los diferentes individuos que conforman la FANB, desde los altos mandos militares, hasta la tropa y los cadetes, que en definitiva es lo que puede dar respuesta al enigma militar planteado por Dietrich. Amanecerá y veremos.

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martes, 1 de abril de 2014

Está entrampada la ULA


Por Alfredo Portillo. Escuché con atención la intervención del Ministro de Educación Universitaria, Ricardo Menéndez, en el Consejo Universitario (CU) de la Universidad de Los Andes (ULA) realizado el 31 de marzo de 2014. También escuché luego los comentarios, solicitudes y preguntas que al ministro visitante le hicieran los diferentes miembros del CU. Algunos hicieron referencia a la situación de suspensión de actividades en que se encuentra la ULA debido al estado de convulsión por la que atraviesa la ciudad de Mérida, otros solicitaron recursos y apoyo para la construcción de planta física y dotación de bibliotecas, otros más insinuaron que no habrá reinicio de clases hasta que no cese la represión y se solucionen todos los problemas por los que atraviesa Venezuela, y uno que otro preguntó por los planes que tiene el gobierno nacional para el sector universitario en general, en materia de seguridad, presupuesto, transporte y salud.
Me imagino que el Ministro Menéndez, en un tiempo prudencial, con toda la información que debe haber obtenido en ese CU, tomará algunas decisiones y dará respuesta tanto a las solicitudes como a las preguntas. Sin embargo, la cosa no pareciera ser tan sencilla. El asunto es por dónde comenzar, es decir, cuál debe ser el punto de partida. ¿Se inician las gestiones para ampliar la planta física de la ULA y dotarla de más bibliotecas sin que haya un compromiso formal de reiniciar las clases? ¿Se reinician las clases sin que se haya solucionado el problema de la obstrucción de las vías públicas en que se encuentra la ciudad de Mérida? ¿Habrá que esperar a que quienes mantienen la posición de mantener la suspensión de clases se den por satisfechos con relación a la solución de todos los problemas por los que atraviesa el país? ¿O es que de verdad la ULA está entrampada y no logra ver la luz al final del túnel?
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miércoles, 19 de marzo de 2014

Cuál será la situación de Mérida durante Semana Santa


Por Alfredo Portillo. Mientras escribo este corto artículo transcurre ya la tercera semana del mes de marzo de 2014, y la sexta semana desde que la ciudad de Mérida se encuentra semiparalizada, con sus principales avenidas bloqueadas, las actividades educativas suspendidas, la movilidad limitada y  las actividades comerciales a media máquina. Deben transcurrir tres semanas más, para que lleguen los ansiados días de Semana Santa. Y la pregunta que surge es la siguiente: ¿Cuál será la situación de Mérida durante Semana Santa?
La respuesta a la pregunta formulada debe tomar en cuenta tres dimensiones: una dimensión religiosa, una dimensión turístico-comercial y una dimensión educativa. Se supone que para la Iglesia Católica y para otras congregaciones religiosas  cristianas que hacen vida en la ciudad de Mérida, los días de Semana Santa son muy significativos, por lo que las actividades que tradicionalmente realizan, y que también esperan realizar este año, requerirán de una ciudad donde impere un clima de normalidad y paz social. Igual ocurre con el sector turístico-comercial, el cual  está a la espera de que la ciudad de Mérida vuelva a la normalidad, a fin de llenar sus expectativas desde el punto de vista económico-financiero, tanto más si no pudo aprovechar los días de ferias y carnaval, debido a la situación convulsionada en que se encontraba la ciudad.

Finalmente está la dimensión educativa, cuyas actividades reanudadas parecieran estar dependiendo de que los requerimientos de la dimensión religiosa y la dimensión turístico-comercial produzcan el milagro del apaciguamiento de la ciudad. Sin duda, una curiosa situación en la que fuerzas e intereses contrapuestos terciarán para definir cuál será el destino próximo de la ciudad de Mérida. Un momento estelar de la eterna pugna entre la racionalidad y la irracionalidad.
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lunes, 17 de marzo de 2014

Colas: una experiencia de otro mundo


Por: Adelfo Solarte. En algún momento de nuestra historia reciente, las colas se convirtieron en parte del paisaje. Me refiero a las colas humanas frente a los supermercados, abastos y farmacias o, incluso, detrás de un camión desde donde se despacha uno o varios productos de la lista de los más buscados, como la leche completa en polvo, el azúcar, el aceite, el papel higiénico y la margarina, por nombrar  unos pocos.
Uno camina por la calle y, quiéralo o no, termina siempre pasando al lado de una cola imponente. Y es que pese a que ya estemos acostumbrados a ver colas por doquier, siempre nos sorprende su dimensión, lo  absurdo de su tamaño. El asunto es que las colas –en función de su morfología- representan, ni más ni menos, la medida exacta de nuestras desventuras económicas, sobre todo desde la perspectiva de un abastecimiento que habla de mesas vacías, angustia  y desazón.
Por lo tanto, las colas nuestras de cada día, han  generado un micromundo –su propio sistema  planetario– en el  que los ciudadanos gravitan en pos de cumplir el obligado ritual de hacerse con uno o varios productos que necesitan.
Por eso, comprender lo que llamaremos la tipología de las colas, que nos remite también a la “personalidad de la cola”, resulta importante en el intento de salir bien parados de nuestra incursión en el supermercado o en el abasto de los chinos.
Vamos a lo básico: las colas pueden ser largas o cortas. Pero, ¡ojo!: una cola “corta” puede ser una denominación engañosa a la luz de las actuales circunstancias. Si una cola llegó a tener un día 500 personas, el hecho de que otro día tenga 250 la hará ver como que, en efecto, es una cola “corta”, aunque sólo de ver la extensión de la fila nos den ganas de regresarnos.
Por lo anterior, sería mejor categorizar las colas como largas y “menos largas”. Otro dato a tener en cuenta es que algunas colas  - cual parientes mitológicos de la Hidra de Lerna o de Medusa – muestran  una discreta extensión pero tal evidencia obedece a  que de su cabeza surgen 3 ó 4 colas fundadas al calor del  caos que suele producirse en la puerta de acceso al comercio. En algún momento cada cola tendrá vida  propia  y reclamará prioridad sobre las demás,  indistintamente que haya surgido de la informalidad  o de la viveza de un grupito. Pero así suele ser la personalidad de algunas colas.
Por cierto, lo de la personalidad no es un dato  irrelevante.  Más bien aquellas personas que por necesidad u obligación se han hecho expertas en colas  –tal es el caso de muchas doñitas amas de casa–  se  refieren a éstas de forma curiosamente humana.  Así, una señora conocida, que luego de 4 horas había logrado comprar harina en Yuan Lin, me habló de la enorme cola como  si  describiera  a  una amiga: “Pues sí, ella es larga, no te lo voy a negar, pero se mueve bien”. Otro amigo, muy  poco dado a  hacer colas, me  advirtió  sobre lo que ocurría en una ocasión en Farmatodo del centro: “Ni se te ocurra hacer esa cola. Esa bicha no se mueve y además es violenta”.
Por lo dicho, me atrevo a decir aquí, científicamente –y  perdonen la presunción– que la personalidad de una cola es directamente proporcional al tiempo que hayamos pasado en ellas. Una persona experta, con amplia experiencia en colas, no se amilanará porque vea 650 personas paradas bajo el sol inclemente a la  espera de un tarro de mayonesa. Por el contrario, un  novato en colas, se lamentará si la fila le hace perder una hora de su tiempo.
Nuestra relación con las colas es de un grado tan  especializado que incluso existen colas de la nada   (algo así como la materia oscura que los científicos   saben que existe en el espacio pero de la que no   pueden mostrar mayores evidencias). ¿Cómo es esto? Sencillo: en el supermercado Ciudad de Mérida, hace unos días, había unas 30 personas, más o menos, en cola, pero dentro del local comercial no había ninguno de los productos más buscados. Un señor me explicó la extraña situación: “Sí, sabemos que no hay nada  pero estamos parados aquí para cuando llegue lo que tenga que llegar”. Es decir, las colas son a   veces un acto de fe.

Además, las colas están llegando a un grado tal de   protagonismo que, no lo vamos a negar, cuando  alguien ve una cola es porque, como diría una vecina “algo bueno llegó”. Y aunque el sentimiento anti cola nos embargue, la fuerza de gravedad de las mismas  cada vez va atrapando a más gente, personas que poco pueden  hacer para luchar contra esa fuerza de atracción que nos obliga a estar parados allí,  respondiendo a las reiteradas preguntas: ¿Epa, y esa cola es para qué?,  a lo que nosotros  responderemos: “Para lo que ella decida”. 
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La corrupción electoral en Colombia


Por Alfredo Portillo. A propósito de las recientes elecciones parlamentarias realizadas en la hermana República de Colombia, el pasado sábado 15 de marzo, el periodista Dario Arismendi, conductor del programa Entérate, que se trasmite por la televisora Caracol Internacional, conversó con los analistas políticos  colombianos Mauricio Vargas y Aurelio Sánchez.
Para mi sorpresa, el periodista y sus dos invitados estuvieron conversando, cual tres amigos, de la corrupción que existe en los procesos electorales en Colombia. Se contaron anécdotas y hasta echaron chistes. Describieron, con lujo de detalles, cómo funciona el atrasado sistema electoral colombiano. Y por supuesto que no podía faltar eso de la narcopolítica  y la parapolítica.
Resulta ser que en Colombia los electores votan marcando su opción de preferencia en una boleta, que luego es escaneada, para posteriormente  la imagen ser enviada a la Registraduría Nacional del Estado Civil (el equivalente al CNE en Venezuela). Parece ser que durante ese trámite se realizan inmensos fraudes, que por cierto, son vox populi en Colombia. Estos tres personajes narraron casos como el de un senador quien dijo que, a él no le preocupaban los votos en las urnas, porque en su país las elecciones se ganaban en la Registraduría. También está el caso de otro senador, que apenas si interviene en el Congreso colombiano, y resultó ser uno de los más votados. En fin, toda una realidad mágica, vecina nuestra, en un país que se apresta a realizar las elecciones presidenciales en fecha próxima, y en las que se esperan sorpresas.

alportillo@ula.ve

domingo, 23 de febrero de 2014

Daño colateral


Por: Adelfo Solarte. En la jerga militar hablar de daño colateral es una expresión que, tras su tecnicismo, admite la posibilidad de que objetivos enemigos o amigos (no necesariamente militares) sufran los efectos de un ataque o una acción.
El ejército norteamericano, que por meter sus manos en medio mundo termina enfundando el garrote como un héroe al que nadie llamó, ha sido protagonista reiterativo de “daños colatereles” que suelen ser explicados con la frialdad estadística que distingue a los que empuñan las armas.
Por lo tanto, a mayor dinámica bélica, mayores posibilidades de embarrarla, como gráficamente dicen los jóvenes de hoy. Por ejemplo, Israel efectuó un bombardeo, en 2006, sobre una vivienda en la aldea palestina de Qana. Los que se animaron a atacar – al menos eso fue lo que justificaron - pensaban que el lugar era una base desde donde el grupo Hezbollah lanzaban cohetes hacia territorio israelí. Pero no: en la casa sólo habían mujeres y niños que se refugiaban de los enfrentamientos. La cifra final de muertes: 57 civiles, de los que 37 eran niños inocentes. El informe de los israelíes explicaría que esas muertes había que anotarlas en la sección de “daños colaterales”. Algo así como “no era esa nuestra intención, pero ocurrió”.
Por las evidencias que va dejando la historia y no obstante su enmascaramiento, el daño colateral es un invitado fijo en una guerra o enfrentamiento entre dos bandos. Es decir, pese a su presunto carácter eventual opera como parte de las acciones premeditadas de los que están en pugna.
El concepto de daño colateral se aplica también a campos no necesariamente bélicos. Un amigo que trabajaba en un supermercado me explicó que en los grandes establecimientos existen cómputos en lo referente a pérdidas para toda la mercancía que la gente dañará, romperá e incluso robará en su visita al establecimiento. Algo así como el daño colateral generado por una acción tan doméstica como ir al mercado.
Lo que si demuestran los hechos es que los dos bandos que se confrontan suelen justificar como válidas esas situaciones tangenciales que surgen de los ataques o arremetidas hacia el otro. Es decir, si para Israel el ataque a Qana fue un daño colateral, para Hezbollah que un cohete caiga sobre población hebrea es una situación que se entiende como razonable dentro de su lógica de resistencia.
Hay,  pues, una pragmática de la confrontación que no parece dejar lugar ni espacio a los humanos sentimentalismo.
Si situamos lo anterior en el escenario actual de protestas en Venezuela, caeremos en cuenta de que cada bando llega a veces a justificar lo injustificable, siempre en función de los objetivos trazados.
Un ejemplo a la mano: yo vivo en Residencias Cardenal Quintero, uno de los epicentros de las protestas en Mérida. Si bien debo admitir que aquí existen residentes que apoyan las protestas y su estilo confrontativo, también hay un importante grupo de vecinos que rechazan el hecho de que decenas de manifestantes – muchos de ellos ajenos a las residencias - hayan tomado los accesos a nuestra comunidad y se hayan instalado en nuestra garita de vigilancia convirtiendo el lugar en una especie de fortín desde donde repelen la acción de los cuerpos de seguridad.
La presencia de estos manifestantes es violenta en el sentido de que de forma inconsulta han tomado propiedad privada para plantarle cara al gobierno. Sus pertrechos de guerra incluyen desde piedras hasta bombas molotov. Para ellos, nuestra imposibilidad de usar los vehículos, de no poder sacar la basura, de estar a punto de quedarnos sin servicio de gas doméstico, de sufrir los efectos del humo de los cauchos quemados, de pasar noches en zozobra y miedo más otros “detalles” de la confrontación, son aspectos que deben anotarse como daños colaterales: “no era esa nuestra intención, pero ocurrió”.
Y por lo visto, como población civil que rechaza la confrontación violenta (aunque se esté incluso en contra del gobierno), también debemos estar preparados para el daño colateral que las acciones de la Guardia Nacional, la Policía e incluso los grupos armados motorizados paraestatales pueden infringir a nuestra comunidad en su intención de desalojar a los que mantienen la toma: disparos, perdigones, bombas lacrimógenas e incluso destrucción de vehículos, se justifican en nombre de la necesidad de “restablecer el orden”.
El daño colateral no sólo tiene una traducción física: la verdad, la información, las libertades, que son valiosos intangibles de la democracia, sufren en la confrontación. Los golpes vienen de ambos bandos. El gobierno que censura canales en un burdo intento por evitar que se denuncien sus tropelías, hasta ciertos opositores radicales que ruedan fotos de Ucrania jurando que son de Mérida.
Hay una única forma de reducir o gestionar de forma racional el daño colateral, en caso que lo veamos como inevitable: bajar la confrontación y acercar unas sillas a una mesa para que fluya el diálogo entre iguales.

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Diálogo y acuerdo nacional en Venezuela


Los acontecimientos que sacuden la realidad venezolana en los últimos tiempos han tenido su punto máximo de ebullición, por ahora, en el violento y polarizado mes de febrero de 2014. Los acontecimientos se desarrollan con múltiples aristas, en este mismo momento, y entre los posibles desenlaces se encuentra propiciar un Diálogo Nacional entre venezolanos.
Con el objeto de contribuir a que cese el clima de violencia que nos azota y podamos concentrarnos en construir un futuro común de paz y concordia para todos los venezolanos, presentamos nuestras Propuestas para un Diálogo y Acuerdo Nacional en Venezuela:
1.- Convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para repensar y refundar la patria, en base a los principios que nos identifican como venezolanos: soberanía, independencia, autodeterminación, libertades, democracia, pluralismo, mestizaje, diversidad y respeto a las minorías.
2.- Solicitar a la Asamblea Nacional el nombramiento provisional de aquellos poderes públicos que tienen sus períodos vencidos: Fiscal General de la República, Contralor General de la República, Presidente y demás Directivos del Concejo Nacional Electoral, mientras la Asamblea Nacional Constituyente dispone los métodos y momento para la nueva elección de esos cargos.
3.- Depuración del Registro Electoral y establecer un sistema electoral con escrutinio manual y verificable en todas sus instancias y soportes, para todos los cargos de elección popular.
4.- Establecer el método de la mayoría calificada –65%– para las decisiones cardinales de los Poderes Legislativos nacional, estadal y municipal, con el objeto de generar un clima de diálogo permanente entre los diferentes factores de la política nacional.
5.- Establecer el método de la segunda vuelta para las elecciones del poder Ejecutivo Nacional, Estadal y Municipal cuando ninguno de los candidatos supere el 60% del respaldo electoral, con el objeto de fortalecer la legitimidad de las autoridades y ampliar la base política e ideológica de los gobiernos resultantes.
6.- Como acto de buena fe solicitar se decrete una amnistía general para todas las causas con motivos políticos. Además, profundizar en las investigaciones de los lamentables hechos ocurridos recientemente en Venezuela con víctimas fatales y heridos, mediante una amplia Comisión de la Verdad que determine la responsabilidad de los actores y traiga credibilidad a la justicia venezolana.
7.- Reconocer y enaltecer el carácter protagónico de nuestra Fuerza Armada en la construcción y defensa del país y establecer la declaratoria de ilegalidad absoluta en Venezuela de cualquier grupo armado para policial o para militar de carácter político.
8.- Reconocer el carácter estratégico de nuestra industria petrolera, por ser nuestra principal fuente de riqueza, así como demás empresas y servicios básicos y estratégicos; y su administración exclusiva por parte del pueblo venezolano, quien la ejercerá con carácter público, soberano e irrenunciable.
9.- Reconocer la necesidad de sentar las bases de la economía y progreso del país en un sistema de múltiples actores: públicos, privados, mixtos, asociativos, cooperativos, de emprendimiento y particulares. En tal sentido contribuir al fortalecimiento de todos los sectores productivos e invitar a sus representantes y gremios a contribuir con sus propuestas y participación en un Gran Acuerdo Nacional.
10.- Reconocernos como venezolanos y hermanos todos, que gracias a nuestras diferencias y acuerdos somos y seremos un pueblo plural y fecundo, fundando en el respeto y la tolerancia los principales valores para nuestra convivencia ciudadana; donde la educación sea declarada nuestra nueva principal riqueza, desde la pre-escolar hasta la Universitaria; y donde el Estado deje de ser el protagonista y pase a ser un instrumento para el fomento integral de la vida y comunión de todos los venezolanos.

Venezuela, 23 de febrero de 2014.
@meridamundo

domingo, 16 de febrero de 2014

La tentación de la censura


Por: Adelfo Solarte. Si se era estudiante de periodismo por allá en 1989 también se era ávido lector del diario El Nacional y, por qué no decirlo, admirador de aquellos quienes como un equipo profesionalmente consciente de su responsabilidad, dejaron plasmada para la historia una de las mejores páginas del trabajo periodístico venezolano en el papel y la tinta de aquel diario.
Elizabeth Araujo, Roberto Giusti, Fabricio Ojeda, Régulo Párraga, Francisco Solórzano (Frasso), entre muchos otros, respondieron a la urgente necesidad de saber, de enterarse, de contar, de narrar lo que se vivió y sufrió en la Venezuela en aquellos aciagos días de represión y muerte, el 27 y 28 de febrero de 1989 y días sucesivos.
Tan crucial fue el trabajo periodístico desplegado por los reporteros de aquel diario El Nacional que semejante esfuerzo por mostrar ese retrato textual y fotográfico de lo sucedido en Venezuela en tiempos del paquetazo de Carlos Andrés Pérez, quedó registrado en un libro  que debería ser fundamental para todo el que se desempeñe como periodista: El día que bajaron de los cerros, una antología de crónicas e  imágenes paridas  por periodistas, al calor de la poblada de 1989.
De la contundencia socio política de los acontecimientos de aquel febrero de 1989  no queda  el menor rastro de dudas. En una intervención recordando la fecha, publicada en el diario Correo del Orinoco en febrero de 2010, el  presidente Hugo Chávez, calificó  al Caracazo como “la chispa que encendió el motor de la Revolución Bolivariana”.
Pero si bien el evento, el acontecimiento mismo, fue el combustible que movió la nave en la que se embarcaron los nuevos procesos sociales, su registro por parte de los medios de información también fue determinante.
Eran, estamos claros,  otros tiempos donde no había celulares, ni existía Internet como herramienta. Estamos hablando de 25 años atrás o para que suene más histórico, un cuarto  de  siglo en el pasado. Imperaban la televisión y la radio pero eran los medios impresos los refugios de la mayoría de los más comprometidos periodistas. Tal vez de allí la vitalidad  social de medios como El Nacional de aquellos años  y la incómoda cobertura que representó para el gobierno de turno (el de Carlos Andrés Pérez) el trabajo comprometido de los periodistas.
Es importante mencionar también que no sólo para el gobierno que lideró en su momento Hugo Chávez – cuyo legado político es el sostén del actual mandato  constitucional de Nicolás Maduro -  sino para una buena parte de las principales figuras que ostentan  el poder político dentro  del gobierno, la cobertura de los  acontecimientos vinculados al  Caracazo de 1989, representan un patrimonio de la historia nacional, de su memoria.
Por ejemplo, el año pasado la Asamblea Nacional organizó el foro “El Caracazo, un verdadero grito de rebelión”. Los  organizadores afirmaban  que  ese foro formaba parte de “las jornadas de reflexión y rescate de la memoria histórica sobre las víctimas de los gobiernos del llamado Pacto de Punto Fijo”.
En el sitio web de la emisora Alba Ciudad 96.3 FM, de Caracas, que apoya al actual  gobierno, se publicó  el año pasado una recopilación de imágenes del  extraordinario fotógrafo Francisco Solórzano bajo el título “El 27 de Febrero, captado por el reportero gráfico Francisco Frasso Solórzano”, material en el que hay un párrafo que reza  lo siguiente:
“Estas imágenes históricas sólo nos dan una lejana idea de lo que fue el 27 de Febrero de 1989 (y los días subsiguientes) para el pueblo venezolano. Miles de personas se lanzaron a la calle tras ejecutarse un duro paquete de políticas económicas a instancias del Fondo Monetario Internacional, que se materializaron en escasez y aumentos desproporcionados de alimentos y servicios públicos. El pueblo no aguantó más, y el gobierno de Carlos Andrés Pérez respondió con una represión nunca antes vista, que dejó miles de muertos”.
¿Hacia dónde nos lleva estas referencias de 1989?: hacia la constatación de que más allá del primario impulso de quien ostenta el poder de prohibir, censurar, frenar la cobertura, la imagen, el registro, el trabajo de los medios, la acción periodística, debe imperar la sensatez de dejar que el flujo de la información siga su curso, sin más límites de lo que pueda establecer la responsabilidad ética, pero también jurídica, de quien difunda.
Es obvio que lo anterior entraña un gran riesgo político o puede interpretarse como el harakiri que pondrá fin al control del poder.
No obstante, la historia, constatada por los que ahora les toca el ejercicio del gobierno, indica que es preferible juzgar los excesos de la información a posteriori – que para eso sobran leyes - que frenar su ejercicio al calor de los acontecimientos. O lo que es lo mismo, es preferible ver las crudas imágenes de 1989, surgidas del a Dios gracias oportuno lente de Frasso; o leer las humanas pero a su vez estremecedoras historia de aquellas crónicas periodistas que nos contaron el Caracazo, que lamentarnos como sociedad por su ausencia.
Los únicos que se frotan las manos con el silencio son los culpables. Por ello, partiendo de la premisa de que este gobierno actúa con respeto e integridad frente a su pueblo, incluso ante a aquellos que reclaman, protestan y adversan, no debería haber, en lo absoluto, razones para sacar del aire un canal, presionar medios o decidir que imágenes o cuáles no podemos ver los venezolanos. En suma, la libertad de información es un reflejo del grado de fortaleza con la que se mira y aprecia el propio gobierno. Es una prueba de democracia.
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jueves, 13 de febrero de 2014

Geografía de las protestas en Mérida

Por Alfredo Portillo. Reflexionando acerca de la geografía de las recientes protestas en la ciudad de Mérida, revisé algunos artículos relacionados con este tema, uno de los cuales es el escrito por el sociólogo Immanuel Wallerstein, titulado “La lucha mundial de clases: la geografía de la protesta” (http://www.jornada.unam.mx/2012/06/03/mundo/026a1mun), el cual recomiendo ampliamente.
En el caso de la ciudad de Mérida es interesante observar cómo las protestas se han dado de manera más intensa en un área que tiene como eje a la avenida Las Américas, y que abarca ámbitos de las parroquias Spinetti Dini, Mariano Picón Salas, Sagrario y El Llano, donde habitan principalmente personas que pueden ser ubicadas como clase media merideña. Fíjense que las protestas no se han dado en zonas merideñas de clase media-baja y baja, ni en zonas de clase media-alta y alta. Además, al hacer una revisión de recientes resultados electorales, uno se consigue que los llamados sectores de la oposición han obtenido, en algunos centros de votación de estas parroquias, cifras favorables que oscilan entre el 70 y el 80% de los votos. Es decir, esa suerte de elipse territorial que se puede dibujar en torno a la avenida Las Américas, es literalmente un bastión opositor al gobierno regional merideño y al gobierno nacional venezolano.
Por otra parte, al momento de evaluar la futura evolución del fenómeno de las protestas en Mérida, sería bueno tomar en cuenta que en el territorio considerado  han sido emplazados varios centros comerciales, que lo convierten en un territorio de alta oferta de productos, lo que fortalece la ideología del consumo, unido al hecho que, quienes allí habitan, han venido sintiendo el impacto, por un lado de la inflación, y por otro lado de la escasez de algunos productos de primera necesidad, conformándose así un caldo de cultivo para una mayor radicalización de sus exigencias y de su protesta en sí.
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