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lunes, 2 de junio de 2014

No toda moto mata

Por Adelfo Solarte. No toda moto mata. Pese a que algunos de mis amigos dicen estar hastiados de la presencia de motorizados – y se enfurecen cuando en las esquinas o frente a los centros comerciales ven amontonadas decenas de motos – en lo personal no tengo ningún sentimiento en contra de las motos como vehículo.
Estar en contra de las motos (de la máquina) es como estar en contra de los cuchillos. Un cuchillo, su existencia, no implica necesariamente que su destino será, de forma inexorable, la garganta o el pecho de algún desafortunado, como tampoco una moto significa que su poseedor es una persona con intenciones de chocarnos o robarnos. Como decía mi difunta abuela: “una cosa no lleva a la otra”.
Lo que sí está claro es que mientras más motorizados perciban que tienen puerta franca para cometer ciertos excesos por las calles, avenidas, aceras y hasta plazas de la ciudad, seguirán aumentando su influencia en la mala vida que ahora nos toca vivir en los espacios públicos.
Es decir,  si las condiciones sociales, institucionales, de gobierno, lo permiten, la moto - como máquina - será usada como el criminal que usa el cuchillo para delinquir.
En el fondo no es, pues, la moto e incluso tampoco el motorizado,  los responsables del caos (aunque suene desconcertante decirlo de este modo) sino las condiciones urbanas creadas que llevan a que tales niveles de incivilidad se perciban en el tránsito de las ciudades venezolanas, Mérida incluida de forma cada vez más protagónica.
Debe sumarse, adicionalmente, una extraña y a veces injustificada empatía política entre los motorizados organizados, y ciertos sectores del gobierno central,  relación que parte de la premisa de que mientras más libertad (libertinaje) se permita entre los motorizados, más apoyo político ganarán los que ostentan el poder. Allá ellos con sus relaciones en las que, si a ver vamos, no gana el pueblo, sino ciertos sectores que imponen su postura- en este caso una evidente anarquía vial – sobre los demás.
El tema de los motorizados debe estar en las discusiones urbanas del momento porque constituye un factor determinante de las relaciones actuales y futuras en el espacio público.
Para no ir muy lejos, en algunos conjuntos residenciales, donde funciona la figura de condominios, uno de los temas que toma forma en las conversaciones de los copropietarios es el relacionado con la motos, su ubicación y disposición, en espacios construidos hasta hace un par de años, para vehículos. Ahora, en no pocas residencias, varios copropietarios hablan de cómo colocar las motos en sus puestos: si delante del carro, si atrás o si a los lados. O si las motos deben ir en otro lado…
Si eso es así en los espacios residenciales, en la ciudad el debate es igual, o debería serlo.
Es decir, se debe discutir el papel de la moto y por ende del motorizado en la trama de la ciudad.
Hay varios aspectos a considerar para este tema: todo el mundo es libre de tener moto, así que cualquier intento por ir en contra de los deseos de alguna persona de poseer su moto es, de entrada, inconveniente y atenta contra la libertad de cada persona de comprar el vehículos que le venga en gana (carro, moto, bicicleta, caballo, etc.)
Otra cosa: todos pueden tener más de un vehículo. Aquel que tiene un carro, puede, si ese es su antojo o necesidad, comprase una moto.
Tampoco estoy de acuerdo con regulaciones extremas como aquella que limita a un pasajero por moto: ¿Qué decir de las cientos de madres que ahora pueden buscar a su hijo en el colegio con más comodidad y rapidez?
Pero por otro lado están las evidencias de un problema mayúsculo generado por el uso de las motos en ese ambiente de “dejar hacer, dejar pasar” que se ha construido gracias a la falta de acción gubernamental, de los organismos y, porqué no, de la poca reflexión ciudadana.
Allí están las revelaciones del Ministerio del Interior, Justicia y Paz, que indican que el 70% de los delitos urbanos son cometidos por personas que se desplazan en pareja y en moto.
Ni que hablar de los accidentes viales: hasta un 80% de los traumatizados en los hospitales son motorizados.
Lo cierto de este panorama es que ante la crisis económica y el deterioro de la capacidad adquisitiva de  muchas familias, la moto se asoma como un medio de transporte al alcance de quienes no pueden aspirar a un vehículo, de esos que no existen en los concesionarios.
Añádale usted las cada vez más precarias posibilidad de transito en las ciudades y tendrá mayores justificaciones para que la moto termine apareciendo como la extraña de la película.
Y lo otro, y que es lo que por cierto le da título a este escrito, es el anuncio que hizo el Ministerio del Poder Popular para Industrias de aupar la producción de motos de la empresa Bera, de 548 motos diarias a por lo menos mil 200 por día, con la idea de llegar a 2 mil diarias en un mediano plazo.
Vienen más motos y por ende deberían venir más discusiones para que las motos no sean un cuchillo para nuestras gargantas.
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Cuidar la Creación desde la Ciudad: Misión Humana. Parte 2

Por MSc. Marlene Morales Sueke. Una vez me dijo el Anciano Uitoto Don Víctor Martínez, del Amazonas colombiano: “Uds. También tienen su historia sagrada, deben estudiarla y narrarla cada día, como nosotros hacemos en las noches. A Uds. también El Creador les dijo cómo comportarse.” Si. Es cierto. El Dios que dialoga a través de la Creación toda, Dios Creador de la Belleza visible e invisible, Dios de la Palabra Creadora: El sexto día creó al hombre y la mujer, a Su imagen y semejanza, “procread y multiplicaos.” (Gn 1,20-2,4). . . Y dijo: Sean señores de los animales que he creado y sobre todo cuanto vive sobre la Tierra. . . Nos dio entonces las semillas para cultivar y que sus frutos nos sirvieran de alimento. . .
Si aún nosotros y los gobiernos, seguimos sin tener claro qué significa ser Señor, y decidimos que domini: es dominar avasallando a los otros seres de la Creación, continuaremos en ese error que ya tiene consecuencias sobre nuestras propias vidas. Para entender qué significa ser señor, en esta otra cosmovisión occidental, podríamos reflexionar sobre la vida del Hijo de Dios entre nosotros, como hecho histórico. Es un Señor de Vida, Fiel en su Amor hacia su Creación, Señor que dialoga, que nos creó con libre albedrío y por tanto responsables, que nos comprende en nuestra esencia. Las culturas originarias americanas coinciden con la visión creacionista occidental en que la Creación es un acto sagrado de Dios. Coinciden todas esas culturas originarias en que “la Creación se hizo para ser espacio de oración.” (Ratzinger, J. 2001. En el Principio Creó Dios). Que en palabras de la modernidad significan espacios de respeto y convivencia. La Creación como acto de Amor mutuo. “Todos los pueblos (y sus culturas) han sido sabedores de esto. He constatado siempre cómo en las grandes tradiciones de los pueblos perdura una profunda unidad con la Fe bíblica (milenaria también como las americanas). . . El peligro existente en nuestras civilizaciones técnicas consiste hoy en que nos hemos apartado de este saber original. . . (lo que) nos impide escuchar el mensaje de la Creación.” (Ratzinger, J. 2001. En el Principio Creó Dios). Y lo que nos aleja de hacer ciudades que respeten los saberes y patrimonios culturales, históricos y naturales de sus territorios.
La cultura de la modernidad, sabemos, tiene aún como característica la desacralización, mientras las culturas milenarias americanas y algunas occidentales plantean lo sagrado como parte de sus diseños de ciudades. De ello, queremos rescatar aquí: ¿Cuál es entonces nuestra tarea con la Creación?: “La tarea que dio Dios al ser humano es que debe cuidar del mundo como creatura de Dios, siguiendo el ritmo de la lógica de la Creación. . . Todos somos una humanidad, creada por Dios de la misma Tierra.” (Ratzinger, J. 2001. En el Principio Creó Dios). ¿Cuáles paradigmas necesitamos incorporar en el diseño de ciudades-verdes y la conservación de nuestros patrimonios? Es necesario que las gobernaciones y alcaldías piensen en ampliar sus paradigmas e incorporar estas visiones que promueven el cuidado de la tierra desde nuestras culturas y legados.
La Escuela debe asumir un rol protagónico, junto a la Familia, en crear experiencias de convivencia y cuidado. Las instancias gubernamentales también necesitan funcionar como guardianas de la Creación, del patrimonio cultural y natural. Promover su conocimiento para valorarlo. Nuestra ciudad, Mérida, es nuestra responsabilidad personal y colectiva. Hacer de la ciudad un jardín y que se respeten los bosques, parques nacionales, monumentos naturales que rodean las ciudades. Mérida, donde el Creador regó Lagunas a su paso, ríos de agua pura de la Sierra, espacio donde la pareja Arco Iris gusta pernoctar. Somos responsables de cada uno de los otros seres que comparten este hermoso espacio: de las caobas, araguaneyes y bucares, de sembrar sus semillas aladas; responsables de la presencia o no de nieve en la Sierra Nevada, los árboles de las plazas, la posibilidad de la neblina una tarde cualquiera, la presencia o no de los pájaros que nos cantan aún cada amanecer, los cóndor y osos frontinos que aún sobreviven, las lagunas y sus encantos; de los 4 ríos que surcan a Mérida de quienes depende nuestra vida; del frío merideño o sus ausencias, de los espacios públicos de concreto o adornados de arbustos y árboles, las construcciones de troles y centros comerciales a costa de los espacios verdes. Apreciar animales, árboles y plantas endémicos, recuperar las enseñanzas que nos ofrecen. Somos responsables de la solidaridad y el respeto hacia el otro.
Tenemos en Mérida Grupos de Rescate y Andinismo, la Facultad de Ciencias Forestales, Facultad de Arquitectura, Facultad de Humanidades, el legado invaluable de estudiosos como Pedro Durant y tantos otros, Ministerio del Ambiente, Inparques, Mintur, Ventel, Inpradem, Bomberos, la Tradición de pueblos indígenas de la región, Teólogos, innumerables personas e instituciones que pueden enriquecer el aprendizaje en escuelas y liceos. A su vez, Escuelas, Liceos, Universidades pueden profundizar actividades de apoyo a los entes gubernamentales para cuidar el regalo que El Creador nos ha dado en custodia.
Una alcaldía, una Gobernación, debe ser creadora de plazas y jardines, espacios culturales y de intercambio; formadora de consciencia, salvadora de árboles, diseñadora de ciudades-verdes y ciudadanos conscientes. Deben ser creadora de eco-urbanismos, bosques, escuelas-verdes; defensora de las culturas, el saber, las universidades y sus investigaciones; cuidadora de los ríos que bendicen sus ciudades; apoyo para los artistas, estudiantes, escritores, agricultores; colaborar con los mercados para que nuestros campesinos vendan sus cultivos. La gobernación, sus fundamentales instituciones públicas, las alcaldías de su estado, deben trabajar conjuntamente para promover los talentos de los seres humanos y promover las iniciativas de trabajo y servicios que sus ciudadanos pueden ofrecer para todos vivir mejor. Para que uniendo esfuerzos, competencias, y funciones, cuiden la Creación toda y sus seres, las ciudades, sus culturas y, sobre todo, a cada ciudadano, a cada ser humano.

Parte 2 de 2

Todos por una mejor ciudadaníaEl presente trabajo de la profesora Marlene Morales forma parte de una serie de artículos elaborados por el Grupo de Investigación sobre el Espacio Público (Gisep) de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Los Andes, en el marco del Proyecto “Revalorización de la identidad del merideño a partir de su cultura, espacios y vida ciudadana” que emprende en conjunto con la Empresa Venezolana de Teleféricos C.A.  (Ventel). El objetivo de esta iniciativa es contribuir a la formación de ciudadanía a través del enriquecimiento de la vida urbana de la ciudad de Mérida, mediante el desarrollo de actividades culturales y turísticas en sus espacios públicos.

Antier por Miguel Jaimes

Antier por Miguel Jaimes. Un hombre joven pone a tocar su rocola; parece extraño, inusual y conservador. En muchos de sus caminos ha encontrado notas, pero una en especial detiene su atención; esta escurría sobre el pie de dos caminos. Más tarde, ya muy viejo, dio a conocer aquellas envejecidas letras: Una dulce guía deambulaba de aquí para allá, iba hasta el río y de allí volaba hasta las colinas de unas rocosas montañas capaces de ver sólo por él. Mostraba hasta lo desconocido, pero apenas era un tripón para que alguien me le creyera y a muchos poder convencer, pero sin saberlo quedó atrapado en medio de aquellos dos caminos.
A partir de ahí son cosas de los buenos destinos los cuales le hicieron desaparecer por un instante, pero en verdad fue más de tres décadas y medias. Aquellos eran únicos caminos, aún están; por esos lados se pasa de páramos a montañas y aún se esconden las mismas piedras. Son impares las vías para llegar hasta los descendientes de algunos pueblos donde todos, por fuerza del aislamiento, eran familiares.
O te casabas con una prima, o te ibas porque no había de otra. Por eso todos estaban cruzados desde muchos años atras, incluso hasta quienes no nacieron por allá, pues a sus padres con algo de sensatez les daba miedo que sus hijos fueran sordos, mudos o lo peor, tarados.
Pero seguían siendo tan de allá que hasta decidieron los que nacieron por aquí con sus caras de andinos tristes o perdidos, al menos llamarse por sus mismos nombres. Pero allá una cosa es ser de Los Andes no importa de cuál pueblo vengas, siempre y cuando hayas usado ruanas, pantalones de kaki y alpargatas porque, por supuesto, todo eso es de andinos.
Pero cuando las cosas son afinadas, entonces las gentes de los mil pueblos parecen como una cosa aparte y a veces hasta raras expresiones tienen. Pero todo se consigue en los días de antier los cuales te descubren en una época apartada para alguien pero escogida desde dos caminos, a quienes le dieron vías distintas, pero siempre más de una. Quien camina por dos caminos encuentra las hojas de otros árboles.
Columna La Mucuy
lamucuyandina@gmail.com
@migueljaimes2
Skype: migueljaimes70


jueves, 29 de mayo de 2014

Cuidar la Creación desde la Ciudad: Misión Humana

Por:   MSc. Marlene Morales Sueke. Cuidar la Creación desde la Ciudad: Misión Humana. Cuando se trata de reeducar, reflexionar, rediseñar, la relación del ser humano con el resto de la Creación, la interacción de las ciudades con su patrimonio natural y cultural, creo necesario profundizar en nuestras herencias culturales y en el sentido trascendente de la vida. La actuación de cada ciudadano, y de las distintas instancias de gobierno, forma parte de la responsabilidad compartida que tenemos en lo que sucede y en lo que convertimos nuestra casa, escuela, vecindario, lugar de trabajo, la ciudad, nuestro país.
La naturaleza no es un saco de recursos a la disposición de una especie. La ciudad debe diseñarse pensando en ciudadanos con historia, culturas, que a la vez son ciudadanos de la Tierra. Es evidente ya, en nuestra Era, que todos estamos conectados. Sabemos, lastimosamente por propia experiencia, que mientras más descuidamos y abusamos de los otros seres de la Creación, no solamente dejamos de cumplir con nuestra misión como especie, dentro de la grandeza de la Creación, sino, además, nuestra vida personal y colectiva, nuestras ciudades, pierden calidad, riqueza, variedad, historicidad, estética, bioética, libertad, sentido.
La visión tecnocrática, cortoplacista, funcionalista, desarrollista, mecanicista y antropocéntrica del ambiente, aislada de las tradiciones culturales de los pueblos que respetan la Creación, ha sido condición y causa del deterioro de la vida en la Tierra, en la ciudad.  La Escuela, la Familia, como instituciones formadoras de consciencia, junto al gobierno (diseñador de políticas, planes urbanos y ciudades) necesitan superar el concepto mecanicista y tecnocrático de Naturaleza, Medio Ambiente o Ambiente, que cosifican y tecnifican al resto de la Creación, desvitalizándonos, y trabajar con una visión que incorpore el concepto holístico de Creación en la realidad urbana, cultural y natural, en la que está inserta la ciudad. Esto nos ayudaría a entender que somos co-dependientes, parte de una Unidad: la Creación toda. Tenemos historia y culturas compartidas en el espacio territorial en que vivimos; tenemos patrimonios naturales, artísticos, arquitectónicos, espirituales, que le dan identidad y arraigo a la ciudad que habitamos. Somos responsables de la existencia y continuidad de los otros seres de la Creación, así como de nuestros acervos culturales. La ciudad es una con su entorno natural, se cualifica así misma en el tipo de relación que establece con los demás seres de la Creación, su entorno natural, con sus diversos patrimonios culturales, su historia como pueblo. Formar consciencia en relación a esa visión de la ciudad no es responsabilidad solamente de las escuelas y los maestros, sino también de las familias, y de las distintas instancias gubernamentales.
En 1997 visité una Reservación indígena Návajo-Dinnee en Arizona, era un urbanismo de casas con jardines, con todos sus servicios, vialidad, comodidades, en equilibrio con su entorno natural y de extraordinario arraigo cultural ancestral. En 1998 la India hizo una prueba nuclear en el subsuelo. Ocurrió un fuerte temblor en Bolivia, en esos mismos días, que produjo pérdidas humanas y urbanas. Viajé allí a un Encuentro cultural con el pueblo indígena Aymara. Esa mañana, los abuelos y guías espirituales Aymaras hicieron una ceremonia. Fue allí cuando los escuché hablándole a la Tierra. . . como a una persona. Le decían: “Abuelita, sabemos que estás molesta porque te hirieron, perdónanos, abuelita. Tienes razón de estar molesta. Pero no te pongas tan brava. Perdónanos. Vamos a cuidarte.” Cada uno le hablaba a la Tierra desde la más espontánea ternura. Fue la primera vez que supe que la Tierra no era apenas un planeta con gente, ciudades y animales adentro. Ni tampoco un espacio lleno de recursos naturales renovables o no, lo cual ya es mucho decir. La Tierra era además, es, un ser, otro tipo de persona, que siente dolor, que ansía cariño, que necesita de nuestro cuidado. Necesitamos bajarnos del pedestal de la tecnocracia y la burocracia, y ser humanos. Si queremos sobrevivir y tener una vida trascendente.
Creo que uno de los grandes aportes de las culturas indígenas al mundo es, precisamente, su cosmovisión y su práctica asertiva del cuidado de la Tierra, de diseñar conglomerados urbanos en armonía con la Tierra. Es una enseñanza continua, en todos los ámbitos culturales, presente en su cotidianidad. El Amazonas ha podido sobrevivir gracias a la cultura respetuosa de toda vida, practicada por esta diversidad de pueblos indígenas a lo largo de siglos y milenios. Ha habido tantos tipos de urbanismos-verdes como culturas indígenas hay en América. En sus Mitos, están las semillas que traen enseñanzas para el día a día. Pueblos, como el Pueblo Wayuu, con preciosas y complejas cosmovisión que tienen como su deber cuidar a plantas y animales como a sus hermanos. Los Whötuja del Amazonas venezolano hablan siempre de la necesidad de pedir permiso a los Dueños (el Creador) antes de visitar, habitar, o usar lugares, animales o plantas. Otro Mito de Creación de pueblos indígenas del Amazonas colombiano, luego de narrar cómo los distintos seres han sido creados por el Creador Moo Buinaima, dice: “Entonces el Creador decidió hacer a un ser, el último, éste se encargaría de cuidar a sus hermanos: plantas, animales, piedras, ríos, montañas. Entonces se le dio el pensamiento para que pudiera cumplir su trabajo bien, para que se comunicara con el Creador.” Allí, la enseñanza. Venezuela, país donde existen más de 35 diferentes culturas indígenas tenemos muy a la mano la posibilidad de que nuestros niños y jóvenes se cultiven en este legado cultural de respeto y cuidado. El hábito de cuidar la ciudad y sus patrimonios, pasa por aprender a cuidar la Creación de la que somos parte. / Continúa.

Parte 1 de 2

La buena vida urbana El presente trabajo forma parte de una serie de artículos elaborados por el Grupo de Investigación sobre el Espacio Público (Gisep) de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Los Andes, en el marco del Proyecto “Revalorización de la identidad del merideño a partir de su cultura, espacios y vida ciudadana” que emprende en conjunto con la Empresa Venezolana de Teleféricos C.A.  (Ventel). El objetivo de esta iniciativa es contribuir a la formación de ciudadanía a través del enriquecimiento de la vida urbana de la ciudad de Mérida, mediante el desarrollo de actividades culturales y turísticas en sus espacios públicos.

Emprendimiento en Venezuela

Este Sábado 24 en #CONTACTOCONELDISEÑO N° 55 hablaremos de Un tema vital "EMPRENDIMIENTO EN VENEZUELA", con la Prof. Maria José Bendito, Abogada, Miembro de la Cátedra de Innovación y Emprendimiento de la Escuela de Administración de FACES ULA.
 También (Y hablando de Emprendedores) sobre el HOMENAJE A ALEXIS MONTILLA a realizarse en FACES, conversaremos con su Hijo, Gerardo Montilla, Presidente de la Cámara de Turismo del Estado Mérida
ALEXIS MONTILLA. Nacido en la población de Chachopo, estado Mérida un 22 de mayo de 1944. Proveniente de una familia de humildes agricultores, no tuvo mayores oportunidades de formarse académicamente.
Sus conocimientos empíricos sobre arquitectura, ingeniería, turismo, recursos humanos, paisajismos y organización empresarial son asombrosos.
Su creatividad la pone en evidencia en cada obra que imagina y luego realiza; y que no vende, la compran las decenas de miles de visitantes que anualmente vienen a Mérida a visitar sus creaciones que con tanto esfuerzo, sacrificio e imaginación ha levantado y mantenido.

 En 1964 fundó el Restaurante El Caney, entre 1975 y 1988 organiza y dirige los desfiles de la feria del Sol. En 1977 fundó el restaurante Los Tejados de Chachopo, en 1984 fundó el Pueblo Museo de Los Aleros, Director de Turismo del Estado Mérida en el año 1988, en 1991 fundó el parque temático La Venezuela de Antier. En Octubre de 1995 realiza la producción ejecutiva de la película venezolana Una Vida y dos Mandados, postulada a los premios Oscar de la Academia en 1997. En 1994 comenzó los trabajos de su nueva obra turística, la montaña de los sueños la cual ya se encuentra inaugurada, en pleno funcionamiento.
Actualmente Alexis Montilla, junto a sus 7 hijos dirigen personalmente el funcionamiento y mantenimiento de cada una de sus creaciones. 

Una Vida y un Ejemplo de Emprendimiento dignos de Mostrar y seguir, en tiempos de necesaria Iniciativa para reinventarnos y Diseñar una Nueva Venezuela.

Programa de Radio “Contacto con el diseño”, ahora por ULA 107.7 FM. Sábados 6 pm, Con los arquitectos Argimiro Castillo y Ernesto Luis Valdivieso. 
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Twitter Oficial @tumejorproyecto @107ulafm. Teléfonos 0424 3305310 y 0416 8103312.


martes, 27 de mayo de 2014

Buenas noticias para el Estado de Palestina

Por Alfredo Portillo. Durante los días del mes de mayo de 2014 los habitantes del Estado de Palestina han recibido buenas noticias. La última de ellas ha sido la visita del Papa Francisco, como parte de su viaje a Tierra Santa,  a los territorios palestinos de Cisjordania, donde se reunió con el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, visitó a familias y refugiados palestinos, ofició una misa en la Plaza del Pesebre de Belén y oró ante el muro de separación erigido por Israel en la ciudad de Belén. Este acontecimiento sin duda que significa un respaldo diplomático a la causa palestina y una apuesta por la concreción de una paz  duradera entre el Estado de Israel y el Estado de Palestina.
También los palestinos habían recibido la buena noticia que emanó de la visita que recientemente dispensara Mahmoud Abbas a la República Bolivariana de Venezuela, durante la cual se firmaron varios acuerdos entre ambos gobiernos. Uno de ellos, quizás el de mayor significado geopolítico, es el que tiene que ver con el futuro y progresivo envío de combustible diesel y petróleo que el gobierno venezolano hará a territorios palestinos, con lo cual la economía palestina y la vida de los palestinos en general recibirán un significativo apoyo y aliento. Por ello, en estos momentos, seguramente que en los territorios del fragmentado Estado de Palestina, en Gaza y en Cisjordania, la espiritualidad y la terrenalidad se deben estar asumiendo con mayor optimismo.

alportillo@ula.ve

El largo tiempo del trole

Por: Adelfo Solarte. Recuerdo que cuando se iniciaron los trabajos del trolebús, en su etapa de la avenida Andrés Bello, aún este servidor trabajaba en el diario Frontera, periódico ubicado en Ejido, y ya que yo vivo cerca del centro de Mérida, el hecho de trasladarme hasta el trabajo me daba la oportunidad de monitorear casi a diario el avance de la obra. Hablo del año 2003, hace 11 años.
Habían muchos supuestos que en aquel entonces animaban (y aún hoy justifican) una obra de la magnitud del trole.
Por ejemplo, se afirmaba, en base a datos técnicos e incluso a experiencias previas de transporte en otras ciudades, que el trolebús, en tanto sistema, mejoraría la oferta del transporte para los habitantes de la zona metropolitana, hoy habitada por casi medio millón de personas.
¿Específicamente que quería decir lo anterior, en torno a las mejoras? … Bueno, que habría más unidades, que tales autobuses serían más modernos, más cómodos, más seguros. Que bajaría la contaminación ambiental ya que las unidades no generarían gases contaminantes, no emitirían ruido debido a que esos autobuses funcionan con electricidad, lo que reduciría o incluso eliminaría cualquiera de los efectos dañinos clásicos en buses de tecnología tradicional.
Todo lo anterior se ha cumplido y quien tenga dudas sólo tendría que hablar con los usuarios frecuentes del trole.
Pero otros supuestos aún no se han cumplido, básicamente porque este sistema de transporte masivo de la ciudad de Mérida sigue su lenta, tal vez lentísima, construcción, casi rivalizando en demoras y atrasos como los que vemos en el Sistema Teleférico, otra de las grandes obras que se construyen en suelo merideño a ritmo de somnolencia.
Y es que, como hemos afirmado en otros escritos previos sobre el trolebús, para que este servicio pueda apreciarse en toda su integridad y presuntos beneficios, tiene que mostrase como sistema, esto quiere decir a partir de una serie de rutas definidas que crean un circuito alimentado de manera constante y regular, al que se unen e integran de forma armónica el resto de la dinámica de transporte y en el que la transitabilidad y movilidad de toda la ciudad está construida y definida en función de apoyar al sistema.
Por ahora, lo que vemos del trolebús es parte de una sola línea. En este caso se trata de la Línea 1, que  lleva culminada dos etapas y de la que hace unos días se anunció una nueva etapa, la que podríamos definir como la tercera y última. En el proyecto inicial la Línea 1 seguía desde el sector Paseo de La Feria hasta La Hechicera, pero en el nuevo enfoque esa parte desde el centro hasta La Hechicera se denomina Línea 2.
En fin, no hay sistema al cual calificar, hay un pedazo, una porción, una parte de ese sistema, lo cual deja al trolebús en un estado de expectación general, ya que los que critican esta propuesta de transporte se basan en los precarios beneficios generales que el trole ha traído para la zona metropolitana en materia no sólo de transporte sino también de ordenación urbana.
En lo personal no soy opositor del trolebús, sino más bien un ciudadano entusiasta de los favores prometidos por el trole. Ahora que comenzó la parte final de la línea 1, vamos a darle al trole el beneficio de la duda y dejemos que al menos esté lista la primera de sus líneas, eso sí, con la crítica amarga de que tales anuncios de finalización de la primera línea llegan 13 años después que los trabajos se iniciarán un 6 de marzo del año 2001.
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